Mostrando entradas con la etiqueta Conociendo la paja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conociendo la paja. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de julio de 2014

Pureza y Castidad


Pureza y Castidad vivían en un pueblo largo y angosto,
 una al norte y otra al sur.
Pureza dominaba el mundo espiritual y místico. 
La última puerta al infinito.

Castidad era dueña de lo físico y terrenal. 
La primera entrada.
Una noche fueron arrasadas por una inundación, 
pero su dios las salvó.
Pureza no comprendía tal manifestación,
 por otro lado, Castidad se maravilló.
Cada cierto tiempo sus templos se veían manchados
 con el líquido de extraña procedencia.
Pureza se ofendía cada vez que el mundo espiritual 
se derrumbaba con la crecida.
Castidad se regocijaba en el río viscoso
 y comenzó a disfrutarlo.
El Todopoderoso comenzó a controlar y provocar
 él mismo las poluciones nocturnas.
Pureza vio lo espiritual en las venidas del río,
 Castidad se abrió a los estímulos.
Finalmente, el Creador se encargó  de florecer 
física y mentalmente sus templos.
Desde ese entonces, Pureza y Castidad 
debieron celebrar el momento de la Paja.

sábado, 19 de julio de 2014

Conociendo la paja

Tenía 11 años y el profesor jefe sacó a todas las niñas de la sala. Nos sentamos haciendo un círculo.

De por sí eso suena raro, pero no es lo que parece. Nos preguntó si nos masturbábamos y yo me hice el hueón porque no sabía qué era eso. Debo aclarar que siempre fui educado como católico y era un cabro chico ejemplar, por lo que en mi familia esas cosas no tenían por qué nombrarse. Así que me criaron como un estúpido.

Uno de mis compañeros dijo que lo hacía y que le gustaba, otro dijo que por su religión esas cosas no se hablaban. Por lo menos él sabía lo que era, yo ni siquiera conocía la palabra “masturbación”, que con el tiempo sería mi hobby más preciado.


Durante ese mismo año estaba jugando con mi hermano chico, que tenía ocho, cuando tío salvaje aparece y me dice: “tú ya estái en la edad de tirarte el cuero pa atrás”. Plop. Espero que mi hermano no recuerde ese episodio, porque fue bastante incómodo y raro.

Siento que me arruinaron la paja, recibí varios spoilers en la escuela y por los detalles que no necesitaba escuchar de mi tío. Con el tiempo entendí que él era un caliente de tomo y lomo, de esos que tienen revistas porno en su pieza y en el baño, creyendo que nadie las ha encontrado.  

¿Hay una edad standard para que todos nos tiremos el cuero? porque si es así yo iba bien atrasado al baile.